El día del fin del mundo: la migración que pone a prueba a la familia Garrity

Tras el éxito de la primera entrega, “Greenland”, Ric Roman Waugh regresa al género apocalíptico con “Greenland 2: Migration”…2 min


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Tras el éxito de la primera entrega, “Greenland”, Ric Roman Waugh regresa al género apocalíptico con “Greenland 2: Migration”, conocida en la cartelera venezolana como “El día del fin del mundo: migración”.

La película vuelve a centrar su mirada en la familia Garrity, sobrevivientes del impacto del cometa Clarke, ahora obligados a abandonar el refugio en Groenlandia que los salvó del desastre inicial. En Venezuela, la cinta se incorpora a una larga lista de producciones que han imaginado el fin de la humanidad, desde “Soy Leyenda” hasta “Guerra Mundial Z”.

La historia arranca cinco años después del Apocalipsis, con John Garrity recorriendo una playa cercana al búnker en busca de insumos y señales de vida fuera de la burbuja que ha protegido a su familia. El refugio en Groenlandia, antes sinónimo de seguridad, se vuelve insostenible por el impacto de nuevos desastres naturales, hasta que un tsunami termina de sentenciar la decisión de partir. Esa “gota que derrama el vaso” los impulsa a subir a un bote de refugiados rumbo al Reino Unido, primer tramo de una travesía que los llevará a cruzar el Atlántico Norte y Europa en condiciones extremas.

El objetivo es llegar a un cráter en el sur de Francia, conocido como el “Crater de Francia”, donde se promete el renacer de la humanidad y un nuevo comienzo para los que logren llegar con vida. En su camino hacia esa suerte de “tierra prometida”, los Garrity deberán atravesar paisajes devastados, ciudades tomadas por la violencia y entornos donde el aire mismo se ha convertido en enemigo. La película dibuja un mapa de Europa occidental convertido en escenario hostil, marcado por tormentas, puentes colgantes y miles de kilómetros recorridos a pie por quienes aún se aferran a la esperanza.

Más que apostar por la espectacularidad de los efectos visuales, Waugh vuelve a colocar el foco en la dimensión humana del desastre. Gerard Butler, Morena Baccarin y Roman Griffin Davis sostienen la narrativa con un trabajo actoral que transmite la sensación de un vínculo familiar auténtico, no solo por lo que dicen, sino por la forma en que se protegen y se contradicen en medio del caos. La cámara acompaña sus decisiones más íntimas: cuándo compartir recursos, a quién ayudar y hasta qué punto arriesgarlo todo por mantenerse juntos.

El viaje de los Garrity también funciona como una reflexión sobre la migración forzada en contextos extremos, donde la condición de refugiado se vuelve universal y no entiende de nacionalidades. En la ruta hacia Francia conviven la desesperación, la desconfianza y la violencia, pero también pequeños gestos de solidaridad que evitan que la película se hunda en el nihilismo. En ese equilibrio entre tensión constante y humanidad contenida, la secuela encuentra su propio tono dentro del cine de supervivencia, ofreciendo una experiencia que combina acción, drama y una mirada íntima a la resiliencia familiar.

“Greenland 2: Migration” se estrena en un contexto donde el público ya está familiarizado con historias de catástrofes globales, pero aquí el interés no está tanto en ver cómo se destruye el mundo, sino en cómo se reconstruye, paso a paso, a través de las decisiones de una sola familia.

Para los amantes del cine de supervivencia, la cinta se presenta como una opción idónea, donde la adrenalina convive con una contundente declaración: en el fin del mundo, el amor y la unión familiar siguen siendo la mejor estrategia de resistencia.


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