Tras el devastador doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, tres organizaciones de amplia trayectoria unieron voluntades para atender a quienes quedaron con lesiones irreversibles. La Fundación CIREC (Colombia), la Fundación Juan Pablo Dos Santos y la Fundación Hospital Ortopédico Infantil presentaron el “Fondo Humanitario 77: Fe sin fronteras”, un programa que busca ofrecer una respuesta sostenible a largo plazo en materia de prótesis, sillas de ruedas y rehabilitación integral.
El proyecto reconoce que muchas de las víctimas enfrentan ahora la pérdida de extremidades y la necesidad urgente de dispositivos de movilidad. Por eso, el Fondo se plantea como un modelo permanente que garantice no solo la entrega de equipos, sino el acompañamiento clínico y terapéutico a lo largo de toda la vida de los beneficiarios.
Juan Pablo Dos Santos, quien vivió en carne propia la amputación de sus piernas, relató que su experiencia es la base de este compromiso: así como él recuperó la movilidad gracias a la solidaridad, ahora quiere ser parte de la cadena que permita a otros ponerse de pie. La iniciativa incluye la creación de un centro de rehabilitación especializado en Venezuela, que será clave para el seguimiento, las terapias y el mantenimiento de las prótesis y dispositivos.
La Fundación Hospital Ortopédico Infantil, con más de 80 años de servicio, aportará su experiencia en ortopedia y rehabilitación para atender a pacientes con pérdida de movilidad y lesiones severas. FUNDAPROCURA se incorpora como aliado esencial en la dotación de sillas de ruedas adaptadas, ayudando a que los afectados puedan recuperar su independencia y participación social.
Para organizar la atención, el Fondo habilitó un registro digital donde quienes necesiten apoyo en rehabilitación, prótesis, órtesis o sillas de ruedas pueden inscribirse y detallar su caso. El equipo médico priorizará la evaluación de estos pacientes para desplegar el apoyo más adecuado.
En el ámbito financiero, CIREC comprometió un capital inicial de 1.000 millones de pesos colombianos como semilla, con el objetivo de alcanzar 2 millones de dólares mediante el aporte de empresas, cooperantes y ciudadanos. “Necesitamos un apoyo sostenido en el tiempo”, señaló el director de CIREC, al recordar que las consecuencias del terremoto impactan tanto el cuerpo como la estabilidad emocional y económica de las familias.
Las donaciones pueden canalizarse a través de la página oficial del Fondo Humanitario 77, donde empresas y particulares tienen la opción de sumarse a esta causa. Con este proyecto, las organizaciones involucradas buscan transformar la solidaridad en movilidad, autonomía y nuevas oportunidades para las víctimas del terremoto en Venezuela.

