Más de un millón de dólares es lo que A.B. Quintanilla III reclama que su propia familia le debe. El hermano de Selena Quintanilla presentó una demanda formal contra Suzette Quintanilla Arriaga y contra Q Productions, la empresa que administra el legado de la cantante, el jueves 10 de septiembre en el condado de Nueces, Texas.
El origen del pleito se remonta a mayo de 1995, apenas semanas después de que Selena muriera a los 23 años sin dejar testamento. Chris Pérez, Abraham y Marcella Quintanilla, A.B. y Suzette firmaron entonces el Estate Properties Agreement, un acuerdo que repartió los derechos sobre el nombre, la voz, la firma, las fotografías y la imagen de la cantante, junto con las ganancias que esas propiedades generaran.
Según ese documento, A.B. tenía derecho al 25% de las ganancias netas. El problema, dice ahora en su demanda, es que dejó de recibir su parte completa alrededor de 2016, justo cuando Suzette tomó el control operativo de Q Productions tras recibir esas responsabilidades de su padre.
El músico asegura que no fue sino hasta la primavera de 2025 cuando se dio cuenta del supuesto incumplimiento, y que desde entonces pidió documentación financiera que, según él, nunca le entregaron. Por eso ahora no solo exige el dinero: pide que un juez ordene revisar toda la actividad financiera de Q Productions desde enero de 2016 hasta hoy, con ingresos, regalías y gastos incluidos, además de sumar cargos por incumplimiento de contrato y de deber fiduciario.
La demanda no salió de la nada. Llegó después de varios días de tensión pública entre los hermanos, que arrancó el 1 de septiembre cuando A.B. habló abiertamente de una disputa legal ligada también a su padre, Abraham Quintanilla Jr., fallecido el 13 de diciembre de 2025 (apenas unos meses antes de que su hijo decidiera llevar el tema a los tribunales, lo que ya dice bastante sobre el ambiente familiar). Puede leerse más sobre la carrera de Selena Quintanilla en Wikipedia, y otras historias de la farándula internacional en El Farandi.

