El mundo de la música country sigue de luto y esta despedida en particular pega distinto. Dolly Parton murió el 25 de agosto en Nashville, a los 80 años, según confirmó su propia familia, y una de las voces que más se quebró al despedirla fue la de Miley Cyrus, su ahijada.
La relación entre ambas no era de circunstancia. Dolly era amiga de Billy Ray Cyrus desde los años 90 y se convirtió en madrina de Miley al nacer, en 1992. Años después, hasta actuó como la «tía Dolly» en «Hannah Montana», la serie de Disney Channel que lanzó a Miley al estrellato, y en 2017 las dos volvieron a cruzar caminos musicalmente en «Rainbowland», tema incluido en el álbum «Younger Now».
«Mi corazón está roto. Siempre la amaré. Tengo un ángel a mi lado. El sentimiento de perder a mi tía Dolly va más allá de lo que siento que puedo compartir»
Miley Cyrus
No hizo falta un comunicado largo ni una producción de por medio, esas líneas bastaron para resumir lo que significaba Dolly para ella (y para dejar claro que ahí no había personaje ni promoción, solo la ahijada despidiendo a la madrina).
Con 33 años y una carrera que Dolly ayudó a moldear desde la niñez de Miley, el mensaje deja claro que la pérdida no fue solo la de una leyenda de la música country con más de seis décadas de carrera, sino la de alguien que se tomaba en serio el cariño detrás de cámaras, mucho antes de que existiera una cámara encendida entre las dos.
Porque de leyenda, Dolly tenía de sobra. Autora de clásicos como «Jolene» y «9 to 5», dueña de su propio parque temático (Dollywood, en Tennessee) y una de las pocas figuras del entretenimiento capaz de moverse entre la música, el cine y la filantropía sin perder autenticidad en ninguno de los tres terrenos. Esa trayectoria es justo lo que hizo que su papel de madrina con Miley nunca se sintiera protocolar: la que aparecía en la vida de la cantante no era la Dolly de los escenarios, sino la que la vio crecer de cerca.
Ese vínculo quedó documentado en más de un momento público, desde su paso como «tía Dolly» en «Hannah Montana» hasta la dupla musical en «Rainbowland», pero el mensaje de esta semana confirma que lo que había detrás de esas colaboraciones no era solo trabajo compartido. Miley se despidió como ahijada, no como colega de la industria, y esa distinción es la que explica por qué su mensaje se sintió distinto al resto de las despedidas que está recibiendo Dolly Parton estos días.

