Marco Lux: Viktor es el hombre perfecto para casarme

Lo dijo todo. Marco Lux, quebró rumores de matrimonio con el actor porno. Sumérgete en esta entrevista exclusiva para El Farandi y descubre al inquietante personaje tras Viktor Rom.11 min


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Bien dice el refrán popular, “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Pero, ¿Qué pasa cuando se trata de dos grandes hombres?

A veces se necesita más de un segundo para reflexionar sobre tal retórica, pues es irresistible no preguntarnos cómo funciona esta dupla, en especial, si los sujetos en cuestión son dos luminarias y cada una brilla bajo su propia luz.

Las campanas sonaron, pero aún es prematuro para visitar el altar. La noticia del presunto matrimonio entre Viktor Rom Visser y su compañero sentimental Marco Lux, corrió como fuego entre la prensa rosa. Hoy podemos confirmar que tal escenario aún no es un hecho, con la plena garantía que brinda uno de sus protagonistas.

Marco Lux Kuntsmaler, como se le conoce en el terreno artístico, abrió las puertas de su domicilio en Hamburgo, Alemania para El Farandi.com y la experiencia resultó reveladora en más de un sentido.

El artista y su musa

El ‘bit, bit, bit, bit, bit’ de las notificaciones me alertó de nuevos correos en mi bandeja de entrada. Eran las 10:40 p.m. del sábado 23 de mayo de 2020, cuando descubrí seis correos firmados bajo el nombre de Marco Lux.

Dubitación, ansiedad y alarma fueron las primeras impresiones que me asaltaron. Se había requerido casi tres días y un arsenal de medios sutiles para establecer este primer contacto, era mi oportunidad; un todo o nada. Pues, Marco Kemporsky, es un sujeto que maneja con la maestría de un retratista los límites entre lo público y lo privado.

Pero, justo allí, donde mora la duda una pequeña chispa de calma apareció. Y es que textualmente en su biografía describe a Viktor Rom Visser como “su pareja sentimental y musa”, configurándose así un excelente punto de partida para esta historia.

Era noviembre de 2019 en la ciudad de Madrid. Lux tenía ya una semana en la capital de España, donde presentó una exposición, pero la última noche de su estancia invitaba a la juerga. La temperatura rondaba los 7° grados, por lo que unos tragos y un poco de baile le vendrían bien.

Fue así, sin mayores agendas, que el artista buscó algún local para avivar su desvelo. Tuvo frente a él dos opciones; una a pocas cuadras de su hotel y otra muy apartada. Y tal como sucede en la vida real, fue empujado a lo incierto. Optó por el bar lejano, como quien huye de sí mismo.

Frente al portal del antro dudó. Había demasiada calma… sin embargo, pasó y se alojó en el reservado VIP. Descubrió allí el show que pondría de cabeza su futuro. En escena estaban 4 chicos y Viktor Rom. Entre ideas y venidas, un pequeño brake lo puso frente a su destino. “Viktor venía subiendo las escaleras a descansar y lo vi. Quedé impresionado, pues al principio no lo había reconocido, pero supe de inmediato quién era. Lo recordaba por sus películas. El encuentro no duró ni un minuto. Bajé por una cerveza y quise regresar por él, pero no lo encontré. Luego supe que él también me buscó, sin éxito”, narró Lux enternecido.

Los cruces de la vida los juntaron, pero aún no era su momento. Varios viajes a Madrid tuvieron lugar posteriormente, pero el sino los burlaba. “Cuando estaba en Madrid, él estaba trabajando en Alemania”, recordó jocosamente el declarante.

Todas las vías de contacto previas habían sido estériles, hasta que sucedió. Una conversación en redes dio paso a su primer encuentro intencional. Ese día solo hablaron de arte.

La siguiente cita sería de trabajo. Marco maquinaba una nueva colección titulada “Private” y Viktor posaría para él. El contacto estaba hecho, Hamburgo sería el epicentro donde consecuentemente se encontrarían. Esa colección, de naturaleza bíblica los enlazó. E irremediablemente el corazón latió.

Amantes en confinamiento

Antes de Viktor Rom, las relaciones eran un placer velado para Marco. Llevaba seis años negado a la idea. Curiosamente las conversaciones entre ambos se intensificaron, una sincronización casi cósmica los condujo a quererse y probarse, incluso contra el fuego.

Rompió 2020 y todo iba viento en popa. El año se perfilaba excitante para ambos, pero marzo sellaría en definitiva su alianza. La pandemia del Covid 19 arrasaba con furia Europa y en un gesto noble Marco le pidió a Viktor que se quedará con él en Hamburgo. Sin otro plan, ambos afrontarían juntos el confinamiento; mientras las restricciones crecían, los tórtolos se amaban.

La prensa hizo lo suyo. El secreto mejor guardado del porno pasó del rumor al hecho: cada story, cada post alimentaba más las especulaciones mediáticas. Y cuando las calderas editoriales empezaron a arder, su historia clandestina se volvió absurdamente pública.

Es liberal, pero es amor

Su relación no es todo target, pero no hay ni un ápice de vergüenza en ello. Marco Lux, es un hombre maduro, masculino, risueño y liberal. Ser hoy día la pareja de un actor porno, es quizás un escenario insospechado, incluso para él mismo. Pero algo es seguro, su relación se basa en el amor, con “A” mayúscula. El cuerpo es de carne, y la carne le pertenece al mundo, aunque lo único que no es negociable entre ellos es lo emocional.

“Al día de hoy si puedo decir que estoy enamorado de Viktor. Bueno, ya hace bastantes meses lo sé. No es una relación circunstancial. Es muy intenso. Cada día está tomando más forma y fuerza, entonces por supuesto que estoy enamorado de él. Me siento muy a gusto cuando estoy con él, compartimos muchas horas juntos y todo eso me alimenta esta sensación, este sentimiento”, admitió sin reparos Lux.

Frente a los rumores de matrimonio los desmintió categóricamente. “No es algo que este planificado, ni tiene fecha ni horario. Ciertamente me gusta organizarlo todo, que sea perfecto. Pero en esta área prefiero que se vaya dando por sí solo. El matrimonio no es solo un asunto de papeles. Hay personas que viven juntas y su relación es más real que aquellos que se han casado legalmente”, respondió el también bailarín.

Aún no existe una propuesta formal, aunque la idea sí que ha cruzado su mente. “Hace unos días estaba recostado en su regazo y de repente le dije ‘si yo tuviera que casarme de nuevo, me casaría contigo’. Él se emocionó mucho. Y le dije ‘es cierto me pareces la persona perfecta para casarme’. He pensado algunas cosas, pero me las reservo para el momento adecuado”, puntualizó.

La confesión dice mucho, en especial si se admite que Lux, ha estado casado dos veces en el pasado. Con la madre de su hija y luego con un hombre. Dos historias que merecen un libro cada una.

Pero antes de cerrar el capítulo del amor tuvo una petición especial, una dedicatoria. “Viktor cuando leas esta entrevista quiero que sepas esto: Da igual el tiempo que pase, da igual si estamos juntos en un futuro o separados, da igual que estés lejos o cerca de mí por trabajo. Viktor, ya tienes un sitio reservado en mi corazón. Me has llenado tanto, me has marcado tanto en mi vida; algo tan fuerte y bonito que un trozo muy grande de mi corazón es para tí y te pertenecerá siempre”, confesó.

Lo demás sobra.

La vida en mil cuadros

Seamos francos; Marco Lux Kunstmaler, es la antítesis del estereotipo de artista bohemio y muerto de hambre. Y claro, su gloria tampoco brotó de un frasco, todo se lo ha ganado a pulso.

Simplemente “privileged”. Como pintor, Lux goza de una privilegiada cartera de clientes. Banqueros, celebridades, socialités, influenciadores, museos, casas de arte y el jet set europeo figuran entre sus compradores habituales. Sin dejar de lado a clientes anónimos por comisión, pues su arte da para todos.

Entre las figuras mencionables destaca un encargo particular. Hace algún tiempo, Marco ejecutó un retrato para la madre de la cantante Alaska Fangoria, la cual es muy cercana a él. El cuadro exhibe a una mujer elegante, bien entrada en sus años, pero desbordante en glamour; su icónico cabello plateado fue pincelado con trazas de color. Un juego de luces que quiebra el realismo característico del autor para introducirlo a un plano intimista, etéreo y surreal.

El negocio del arte. Ciertamente, lo financiero es un área sensible para cualquiera. Solo para hacernos una idea, la valoración promedio de una pieza firmada por Marco oscila entre los seis mil a 20 mil euros.

Colección variopinta. Paisajes, escenas, desnudos, retratos y uno que otro cuadro abstracto engrosan su catálogo. Su medio predilecto es óleo sobre lienzo, aunque una que otra vez ha coqueteado con la pintura acrílica. “Los óleos son mis favoritos. Tienen mayor vida: pues extienden la vida de la obra el tiempo necesario. Con la pintura acrílica debes trabajar rápido, se seca pronto y hay poco chance de modificarla. El óleo es maleable, más delicado, permite ajustarlo tanto como sea necesario”, explicó el pintor.
Atemporal. El tiempo de creación de una pieza de Marco Lux varía, ya que es la obra la que decide cuándo, cómo y dónde nacer. Puede terminar un cuadro en solo 15 minutos como pasar semanas incluso meses trabajando en una pieza, la cual puede o no terminarla jamás.

Irrenunciable. Con un centenar de obras a sus expensas hay piezas que solo pueden existir junto a él. “Mi Vida” es probablemente la obra más cotizada entre todo su amplio repertorio. Aún cuando recibe ofertas envidiables por ella, no está dispuesto a soltarla. En la pintura se cifró episodios neurálgicos de él, fragmentos irremplazables de su pasado. Conservando una carga emocional que no se mide en oro. Es casi sagrada.

Piel y lienzo. En sus colecciones se ven distintas facetas: algunas de las más populares tienen que ver con lo erótico. Si es cierto que Marco tiene predilección por la anatomía masculina, y esto no apunta para nada a su propia sexualidad. Es más bien la manifestación de su visión al mundo; un tratamiento estético sobre lo bello del hombre. Esta pasión por ‘la perfección masculina’ se traduce claramente en su día a día, pues él es un hombre que entrena muchísimo para verse tal y como siempre ha querido.

Hábitos, misterios y excentricidades

Críptico y profano. Todo artista, al menos ‘los buenos’, deben tener una o varias peculiaridades. Marco Lux no es la excepción. Para que una obra suya sea realmente suya, debe llevar una sana cuota de misterio.

Glorificación y abstracción. Por encima de ser celebrado, el placer culposo más arraigado de un artista tal vez sea ser comprendido. Pero como los buenos libros, no todo se dice en la portada.

A Marco Lux envuelve sus creaciones con misticismo: nadie puede ver la obra hasta que ya esté culminada. Esto sin duda incrementa la incertidumbre sobre sus procesos creativos… pero hay más.

Mensajes ocultos. Un cuadro, puede tener diferentes capas, pero los cuadros de Lux van más allá, entre trazos se tejen mensajes ocultos, palabras, frases, predicciones o una emoción. Algunas veces, los enigmas están escondidos a plena vista. Letras yuxtapuestas configuran mensajes dispersos de un lado a otro. Es como una suerte de laberinto visual, una sopa de letrás que reta al espectador a descubrir a su autor.

Desenfreno bajo el reflector

Polifacético. El llamado del arte es una conjura que se lleva en la sangre, pues el talento en Marco Lux ha recorrido diferentes caminos.

Él ha pintado coreografías con su cuerpo. Bailar es quizás una de las formas más abstractas de la pintura, pues no juega con color sino con trazos sobre el sonido.

Lux se convirtió en un bailarín prominente antes de entregarse de lleno a las plásticas. Justo luego de una gran debacle personal, venció a la adversidad con el poder de sus caderas. Y no es simplemente una metáfora; lo había perdido todo tras su primer divorcio y le ofrecieron bailar en discotecas.

De gogo a estrella. Pocas veces sucede que un bailarín nocturno se convierte en una celebridad, pero negarse a la derrota lo salvó. En ese momento, trabajaba hasta 19 horas diarias, hasta que las propuestas aparecieron.

Gracias a una fuerte promoción publicitaria y sus buenos oficios, las compañías de baile más prestigiosas lo contrataron para grandes espectáculos. Así estuvo en tarima con JLo, Shakira, Rihanna o Djs como Liko Riviers, Juan Magan, Pittbull, David Guetta, Kalvin Harris o Fonsi Nieto.

Conquistó entonces las plazas más importantes de París, Milán, Roma, Ámsterdam, Lisboa, Madrid y Barcelona. Todo esto sin perder su norte.

Como bailarín conoció también el lado lúgubre del entretenimiento: ese mundillo plagado de excesos que transcurre de un show a un after party. “LCD, Cocaína, metanfetaminas, éxtasis, heroína, etc. Tú nómbralo y seguramente todo eso estaba a nuestra disposición. Pero siempre he estado en contra de las drogas duras, lo que de a momentos, me hacía pasar por extraterrestre en ese mundo. Oye… no te puedo negar que habré probado uno que otro tabaco de marihuana en una fiesta en Ibiza. Pero hasta allí. Lo cierto es que todo lo que se especula, es cierto y pasa tras bastidores”, comentó a modo de anécdota.

En verdad, esa época fue fascinante para Marco Lux y sin embargo, no dejaba de extrañar la pintura. Una lesión de hombro le ayudaría a alejarse de los escenarios. Ahora, totalmente recuperado mira hacia atrás y sonríe pues esa búsqueda de reconocimiento la tuvo y la sigue teniendo.

Rosas de pan

Marco Lux fuma socialmente, de resto, no es asiduo al alcohol u otro vicio. Pero si tiene un hábito muy bien arraigado. Uno que creció con él y lo persigue todavía.

Nació en la Provincia de León, España. Pero sus primeros seis años los vivió junto a sus abuelos maternos en el pueblo de Villaseca de Laciana. “Mis primeros años los viví lejos de mis padres, quienes trabajaban en Suiza. Fue duro, pero mis abuelos llenaron mi infancia de mucho amor y forjaron mi carácter”, aclaró.

Anizeto, su abuelo se encargó de instruirle en la vida. Fue él quien le inculcó la pasión por las artes y la lectura, mientras que de su abuela tomó la fortaleza para salir adelante, en una España empobrecida y con fuertes secuelas de la guerra civil.

Así su abuelo se volvió su tótem. Un minero, que le brindó luces sobre el mundo; y no solo sobre animales, rocas o minerales sino también a pensar. “Me obligaba a ver todo lo que existiera. Era una época con gran censura pero él me decía que yo debía conocerlo todo para no ser un ignorante”, recalcó.

Y en algún punto de su infancia nació de nuevo. A sus seis años pasó 40 días internado en un hospital; su abuela hacía guardias en el suelo separada por un cristal, pues una complicación cardíaca lo expulsó y trajo de vuelta a la vida. Marco nació con un soplo funcional en el corazón. “Mi abuela me decía que había nacido dos veces y por ello yo sería especial. Y vaya que le creo”, reafirmó Lux.

Pero, ¿Dónde están las rosas de pan?. Desde sus 3 años Marco tomaba migas de pan y las esculpía en forma de rosas. Estas florecitas siempre han sido su firma particular, vaya a donde vaya, mientras conversa en la cena o el almuerzo, trabaja el pan para hacer sus modelos. Al finalizarlas las regala a sus parejas, amigos, compañeros y si cena solo, las deja en el restaurant. Un nexo directo a su infancia y orígenes.

Podrían escribir más y más sobre este personaje. 18 páginas de entrevista se transcribieron de nuestras conversaciones, pero hay cosas que ameritan mejor tratamiento.

Principios y finales. España y Venezuela históricamente han sido sociedades marcadas por un mismo paralelo. Nuestra tierra también ha hecho surcos imborrables en la vida de Marco. Silvia Sánchez López, fue su primera novia y era venezolana. Hoy, Roberto Gabriel Muñoz Méndez, mundialmente conocido como Viktor Rom Visser ocupa ese espacio. Dos historias cruzadas con inconfundible gusto por lo venezolano. Pero incluso cuando estas líneas fallecen estos amantes se abrazan.

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Periodista. A veces una palabra lo resume todo. Ahh... también cubro eventos.