Luis “Franquiyo”, el venezolano que convirtió la fe y la perseverancia en un pase a “El Desorden de Marko”

3 min


0
108 shares

Luis Orland Franco López pasó de ser un completo desconocido a convertirse en uno de los seleccionados del reality “El Desorden de Marko”, el nuevo proyecto del creador de contenido venezolano Marko, que busca descubrir y proyectar nuevos talentos del entretenimiento digital.

Entre más de 12 mil personas que audicionaron, este venezolano de 33 años, residenciado en Denver, logró asegurarse un lugar en el experimento televisivo en vivo que promete tener la atención de miles de espectadores. Detrás de ese logro hay una historia hecha de constancia, golpes de la vida y una fe que, según él mismo, ha sido su principal motor.

Desde niño, Luis sintió que su lugar estaba frente a un micrófono. Mientras otros se entretenían con juguetes, él prefería ver noticias y jugar a ser reportero, convencido de que su futuro estaría en la comunicación. A los 16 años obtuvo su primera oportunidad real cuando ganó el primer reality radial del centro occidente venezolano, una experiencia que le permitió conectar con la audiencia y le confirmó que había escogido el camino correcto. Ese impulso convivió durante años con otra faceta importante de su vida: la natación, deporte que lo llevó incluso a formar parte de la selección nacional.

Sin embargo, su historia no ha sido lineal ni sencilla. En algún momento tuvo que enfrentar un tratamiento médico complejo relacionado con cáncer, proceso que lo obligó a replantearse prioridades y a mirar la vida con otros ojos. De esa etapa se quedó con una conclusión que hoy repite como mantra: la vida puede ser “un ratico” y hay que aprender a habitar el presente. Para él, levantarse cada día es también un acto de fe y no duda en definirse como alguien imperfecto que simplemente decidió seguir adelante.

Hace ocho años dejó Venezuela y comenzó un recorrido migrante que incluyó paradas en Costa Rica y Argentina antes de establecerse en Estados Unidos, donde hoy vive en Denver. Como muchos venezolanos en el exterior, ha tenido que diversificar sus oficios: hace servicios de delivery, trabaja con rides, genera contenido en redes, forma parte de una compañía de teatro y también se desempeña como presentador de eventos. Ese combo de oficios habla de un mismo objetivo: sostenerse, construir una vida lejos de casa y mantenerse cerca de su vocación artística.

En medio de ese proceso apareció un compañero que, según él, le cambió la vida: Teddy Gabriel, un perro mezcla de husky con pastor que adoptó hace dos años. Teddy llegó en un momento clave y se convirtió en su aliado emocional, acompañándolo en jornadas de trabajo, momentos de incertidumbre y ratos de descanso. Luis no duda en decir que su mascota le salvó la vida, mientras comparte que sus planes ideales incluyen nadar, compartir con amigos, comer picadillo llanero y pasar tiempo con su perro.

El capítulo que hoy lo pone en el radar del público comenzó cuando un amigo director de teatro le habló del casting para “El Desorden de Marko”. Tras comentarlo con su familia, una prima lo impulsó a intentarlo y él decidió lanzarse, sin imaginar que terminaría entre los seleccionados. Cuando recibió la noticia, la reacción fue de absoluto shock: para Luis, ser escogido entre miles se siente como una respuesta directa a sus oraciones. Aunque insiste en que no es una celebridad, se asume como un “chamo” que, como muchos, sueña con una oportunidad.

Su intención dentro del reality va más allá de la exposición. Luis quiere demostrar que la autenticidad también tiene fuerza en pantalla y que no hace falta encajar en moldes para conectar con la audiencia. Defiende la idea de que está bien ser uno mismo, sin forzar personajes que no se sienten propios, y anima a otros a reconciliarse con su historia personal. Desde su fe, repite que si Dios pone un sueño en el corazón, también traza el camino para alcanzarlo, aunque ese camino implique migrar, reinventarse y empezar desde cero.

En cuanto a su futuro, sus metas están claras. Sueña con presentar Premios Juventud, conducir eventos importantes, participar en series y, algún día, anunciar a los ganadores de los Latin Grammy desde el escenario. En paralelo, ya piensa a largo plazo en la creación de la Fundación Santa Bárbara, un proyecto social con el que espera acompañar a personas que atraviesan momentos difíciles, tal como él los ha vivido. Entrar a “El Desorden de Marko” puede ser apenas el primer gran capítulo de una carrera que, hasta ahora, se ha escrito a fuerza de resiliencia, fe y una convicción inquebrantable de que lo suyo es comunicar.


¿TE GUSTA ESTO? ¡¡¡COMPÁRTELO CON TUS AMIGOS!!!

0
108 shares