La rueda de prensa iba a ser para hablar de fechas en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Terminó siendo otra cosa. Joy Huerta llegó sola al encuentro con los medios y, apenas salió la primera pregunta sobre su hermano, la voz se le quebró.
Lo contó sin filtro: se enteró de que Jesse se bajaba del proyecto apenas veinte minutos antes de que la noticia saliera a la luz, la misma persona con la que ha compartido escenario durante veinte años (sí, como lo lees).
Me enteré 20 minutos antes que ustedes. Sigo procesando, es demasiada información.
Joy Huerta, en la rueda de prensa
Pese al golpe, Joy no dejó caer a su hermano. Repitió que respeta la decisión de Jesse de priorizar su salud mental, su bienestar y el tiempo con su familia, aunque eso signifique subir sola a un escenario que construyeron entre los dos.
La versión, eso sí, no terminó de cuadrar del todo. Jesse dio después una entrevista propia y aseguró que su nuevo proyecto, la banda Jesse and the Supernovas, llevaba meses en planeación y que su hermana lo sabía, justo lo contrario de los veinte minutos de aviso de los que ella habló ante las cámaras. Ninguno de los dos ha salido a aclarar la diferencia entre ambas versiones.
Lo que sí no se discute es el peso del dúo. Jesse & Joy firmó con Warner Music en 2005 y desde entonces acumuló varios Latin Grammy y una lista de himnos que suenan igual en una fiesta que en una fila del banco: “Espacio Sideral”, “¡Corre!”, “¿Con quién se queda el perro?”. Veinte años de carrera no se explican en una sola conferencia de prensa, y esa es justo la parte que Joy no está dispuesta a dejar caer.
La cantante confirmó que la agenda de conciertos sigue en pie y que el segundo micrófono se queda montado en el escenario, encendido, como gesto hacia su hermano. Ya avisó que va a cantar con la misma entrega de siempre, aunque esta vez el aplauso, y la presión, le caigan completos a ella sola. Más notas de música en El Farandi.

