La figura de la Madre Candelaria de San José vuelve a cobrar relevancia en Venezuela gracias al trabajo de su congregación, que invita a redescubrir la vida y obra de esta beata nacida en 1863 en Altagracia de Orituco.
Reconocida por su entrega durante la Guerra Federal, la también fundadora del Hospital San Antonio dedicó su vida al cuidado de los más vulnerables, practicando lo que definía como el “arte de consolar”. Su testimonio marcó un antes y un después, convirtiéndola en uno de los referentes de fe más importantes del país.
Desde la Casa Generalicia de las Hermanas Carmelitas en Caracas, se impulsa actualmente la difusión de su legado, no solo como figura histórica, sino como inspiración vigente. “Muchas veces nos falta conocer más a fondo nuestra propia historia para valorar los grandes referentes de fe que tenemos en nuestro país”, señaló la Hermana Mariangeli Ramírez.
La huella de la Madre Candelaria se mantiene activa a través de múltiples obras sociales y educativas en Venezuela, incluyendo hogares, colegios y ancianatos, así como iniciativas internacionales en Bolivia y Brasil enfocadas en comunidades vulnerables.
Además, la congregación ha abierto espacios para quienes deseen acercarse a su espiritualidad, con misas, jornadas de oración y actividades solidarias en la capilla de La Campiña.
Con miras a su canonización, su legado continúa creciendo como un símbolo de servicio, fe y compromiso social que sigue tocando vidas dentro y fuera del país.

