Helen Webb no escarmienta. En la segunda temporada de Black Doves (Palomas negras), que llega a Netflix el 5 de noviembre, la espía que interpreta Keira Knightley sigue pasándole los secretos de su país a la organización clandestina que le da nombre a la serie, y lo hace mientras su esposo, Wallace, se prepara para convertirse en primer ministro.
Netflix nunca dudó de esta historia. La plataforma anunció la segunda temporada en agosto de 2024, meses antes del estreno de la primera (el 5 de diciembre de ese año), y la jugada le salió bien: Knightley terminó nominada a los Golden Globes 2025 por el papel. Con ese aval, era cuestión de tiempo que la volvieran a poner a correr con una pistola en la mano.
Según el adelanto oficial de Netflix, esta vez el lío empieza por arriba. Mrs. Reed, la jefa de Helen (otra vez Sarah Lancashire), queda atrapada en una conspiración para sacarla de su puesto dentro de la organización. Helen se reencuentra con Sam (Ben Whishaw), que anda de capa caída aceptando asesinatos mal pagados, y lo que empieza como una búsqueda de respuestas termina destapando traiciones que los obligan a enfrentar su pasado.
El reparto también trae caras nuevas con mucha calle. Neve Campbell, la eterna Sidney de Scream, se suma como Cecile Mason. Sam Riley llega como Patrick, el enviado de una organización misteriosa, y Babou Ceesay interpreta a Mr. Conteh, un ejecutivo de las Black Doves con motivos que Netflix describe como sospechosos.
El creador, Joe Barton, no esconde las ganas. «No podría estar más emocionado de volver al mundo de nuestra pequeña y asesina familia de espías», le dijo a Netflix. Y Knightley, que ya descartó volver como Elizabeth Swann en Piratas del Caribe, parece tener claro dónde quiere estar: en Londres, con un arma escondida y un marido al que seguir mintiéndole. El jueves 5 se sabe cuánto le dura el secreto.

