«Lo prometido es deuda». Con esa frase, Sonia Villamizar, María Antonieta Duque y Aroldo Betancourt resumieron en redes lo que llevaban semanas organizando: convertir la recaudación completa de una función de teatro en alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad para las familias de Playa Grande, en La Guaira.
La iniciativa no salió de una idea abstracta de ayudar: los tres actores contactaron directamente a residentes de la zona, quienes les armaron una lista concreta de lo que hacía falta. Con esa lista en mano, recorrieron centros de distribución para comprar productos de la cesta básica, fármacos esenciales y artículos de higiene personal, y documentaron cada compra en sus redes.
Lo prometido es deuda. Así es. Y estamos aquí bien tempranito para hacer las compras
Sonia Villamizar, en redes sociales
Detrás de esa entrega hubo cientos de espectadores que compraron boletos sabiendo, de antemano, que el dinero no se quedaba en la producción sino que iba directo a la comunidad. Esa es, quizás, la parte más llamativa de la historia: no fue una donación aislada de tres artistas, sino una cadena que empezó en la taquilla de un teatro y terminó en bolsas de comida y agua potable repartidas puerta a puerta.
Villamizar, Duque y Betancourt no son los primeros en usar su plataforma para sostener la ayuda a los sectores más golpeados de Vargas, pero sí de los pocos que le pusieron una cifra exacta y verificable: la totalidad de una función completa. En un gremio donde la caridad muchas veces se queda en el gesto simbólico, aquí el compromiso se tradujo en algo que se puede pesar y contar.

