El diseñador venezolano Marco Michetti terminó la noche fuera del Azúcar Nightclub, en Miami, después de que el equipo de seguridad del local lo retirara en medio de un espectáculo. El propio club emitió un comunicado explicando que la medida respondió a un «comportamiento inadecuado del cliente durante el espectáculo», que según relataron interrumpió la presentación y generó molestias entre el público y los artistas presentes.
De acuerdo con la versión del establecimiento, el personal advirtió a Michetti varias veces antes de proceder con el retiro, y la situación escaló cuando «el diseñador reaccionó de forma inapropiada ante los guardias de seguridad». El club insistió en que la medida buscaba «resguardar el orden, el respeto y la integridad de los artistas, empleados y demás asistentes al evento».
El episodio no se quedó solo en la pista de baile. Poco después, una usuaria identificada como Gabby Jiménez difundió en redes una denuncia sobre un conflicto que, según su relato, mantiene con Michetti por una propiedad en Cabudare, estado Lara. Jiménez asegura que el diseñador ocupa desde hace unos cinco años un inmueble de su padre como inquilino, pero que dejó de pagar el alquiler, los servicios y las cuotas de condominio, y que un equipo legal lleva el caso desde hace tres años.
Vale la aclaración: esa parte es, por ahora, una denuncia difundida en redes por una sola persona, no un hecho confirmado por un tribunal ni por el propio Michetti. La expulsión del club sí está respaldada por un comunicado oficial del establecimiento; el litigio por la propiedad, en cambio, queda de momento en el terreno del señalamiento, a la espera de que alguna de las dos partes lo lleve a un canal más allá de las redes sociales.
Entre el video del club y la denuncia de Jiménez, la noche le dejó a Michetti dos frentes abiertos al mismo tiempo, y ninguno de los dos parece que se vaya a cerrar rápido.

